Las Diosas me las enviaron | Bodysex



En los últimos 5 años, jamás había pasado tanto tiempo sin Bodysex. La pandemia puso en pausa el primer taller de primavera y así se fue el año. En aquel momento en que se tuvo que posponer mi vida tenía cierto orden y jamás imaginé que cuando volviera al círculo, estaría completamente derrumbada, buscando unir los pedazos de mi corazón que acababan de ser destrozados.

Nada en esta vida me ha sanado tan profundamente como lo ha hecho Bodysex, y cuando llegó la oportunidad de retomar el taller pendiente con menos asistentes, no lo dudé ni un segundo.


Los preparativos del espacio, los materiales y la comunicación con las asistentes son una serie de rituales que he creado para comenzar a adentrarme en el mood del taller. Esta vez, hice el esfuerzo de hacer a un lado a mi Fabiola investigadora, objetiva y metódica para abrazar mi espiritualidad, que me ha estado sosteniendo en este momento de crisis.

Evoqué a las diosas del placer y los orgasmo, esas de las que Betty nos hablaba cuando comenzábamos un Bodysex, y les pedí me enviaran a las mujeres indicadas para acompañarme en mi camino de sanación.


Y así fue, desde el momento en que nos sentamos en el círculo se los dije, las Diosas me las enviaron. Abrimos el fin de semana encendiendo cada una de las velas del centro, recitando una intención personal (aprovechando la luna nueva) y nombrando a las mujeres que deséabamos se sanaran con el trabajo que estaríamos haciendo este fin de semana en nosotras mismas. Madres, hermanas, hijas, abuelas, amigas, mujeres que han perdido a sus hijas por feminicidios, mujeres y niñas que vendrán después de nosotras, todas fueron nombradas. Repetí en voz alta los nombres de las mujeres que me han sostenido a lo largo de estos meses y a quienes les debo el estar de pie hoy; escuché nombres de mujeres que no conozco pero las sentí a mi lado, acompañándonos en este espacio en el que nos disponíamos a sanar.

Así arrancamos hablando de nuestros cuerpos y nuestros orgasmos, recitando una serie de mandatos sociales y experiencias que nos habían hecho vivir una guerra constante en nuestros cuerpos y a la vez, compartíamos cómo habíamos resistido a esas violencias y aún confiábamos en nuestros cuerpos, porque algo nos decía que no éramos nosotras. Si nuestros cuerpos nos han sostenido por tanto tiempo, si nuestros cuerpos nos han dado placer, algo debía estar bien en nosotras mismas.



Mientras hablaban, veía en sus miradas el hambre de conocerse aún más a sí mismas a través de sus orgasmos. Sabían que conectar con el poder liberador de sus orgasmos las llevaría a soltarse de los demás y sostenerse de sí mismas.


Como siempre, observar nuestras vulvas fue el momento más poderoso. Descubríamos cada vulva desde diferentes ángulos, nos asombrábamos de los colores, las formas y las historias que el sistema patriarcal ha incrustado en nuestros cuerpos por el simple hecho de haber nacido con una vulva. La belleza que presenciábamos era indescriptible. Las posturas, los colores, las miradas y las sonrisas, comenzaban a florecer. De pronto nos reconocíamos una a la otra como un todo y nos veíamos con amor, compasión y gratitud.



El segundo día volvimos a intencionar y evocar a nuestras mujeres. Y esta vez los nervios ya no eran por la desnudez sino por el receso erótico. Ellas sabían que en unas horas nos estaríamos masturbando y eso les generaba expectativa e incertidumbre. Después de repasar la teoría del orgasmo nos dispusimos a llevarlo a la práctica.

Mientras nos masturbábamos en el receso erótico, fue un momento de explorar sensaciones y juguetes, de romper barreras y la falsa creencia de que no se podía tener un orgasmo. Amé ese momento, justo quien decía que no podía tener orgasmos, reía, gritaba y gemía en éxtasis. A su lado, alguien más suspiraba, y exploraba sus sensaciones con curiosidad mientras que una más jugaba con diferentes juguetes que la llevaron a reflexionar sobre sus verdaderos deseos detrás de querer o no ser penetrada y yo, lloraba con mis orgasmos para limpiar y descolonizar mi piel de las memorias dolorosas.


Cuando terminamos, se los dije una vez más, ahora más claro que nunca: las Diosas me las enviaron. Este círculo es nuestro, nos cambiamos la vida unas a otras, somos espejos de la belleza que a veces nos es difícil reconocer en una misma y estamos juntas en el camino del placer.

Gracias,

Martini

Úrsula

Diosa

Mía


La próximas edició de BODYSEX se llevarán a cabo en: Diciembre 2020 Ciudad de México - 2 espacios disponibles Para anotarte en la lista de espera ingresa a: https://forms.gle/y5hg9rjqfwGdCMSd9



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