Bodysex


La pandemia como a muchas, me obligó a poner pausa talleres o rediseñar actividades para hacer lo más posible en línea. Bodysex tuvo que ponerse en pausa, aunque ya hay algunas opciones en línea, para mí es fundamental vivirlo en presencialmente.


Volví a facilitarlo hace casi un año, retomamos con grupos más pequeños y más frecuentes pues al dividir a las participantes se tuvieron que abrir más fechas para que todas las inscritas desde hace tiempo, tuvieran oportunidad de asistir. Así llegó el sexto Bodysex que he facilitado en menos de un año. Este espacio temporal en el que sentí que viví y aprendí el contenido de una vida entera, estuvo marcado más que nunca por las mujeres que me rodean en mi vida personal y en los talleres. Nos acogemos y nos sostenemos con cada experiencia compartida, cada mirada empática, cada abrazo entusiasta, cada orgasmo compartido y cada que escuchamos con disposición.

Volver al círculo con tanta frecuencia me lleva a lugares de mí misma que había dejado un poco desatendidos por ir al ritmo de la vida automática. Con seis años facilitando este taller, me ha sido fácil olvidar cómo algunos detalles son más transgresores de lo que a veces parecen, vistos a la luz de otras cosas más sorprendentes. La parte que más curiosidad genera de Bodysex es la masturbación, pero llegar a es punto implica una serie de acciones que cada mujer emprende para llegar ahí.


Salir de sus ciudades, viajar, apartar el fin de semana para ellas mismas, prepararse física y psicológicamente para la experiencia que están por vivir, desnudarse…había olvidado lo difícil que puede ser estar desnuda con otras mujeres fuera de un contexto de gimnasio, de cambios de ropa o de un procedimiento médico o estético. Cada que comienza Bodysex, se que entrar y desnudarse inmediatamente es un proceso confrontativo. Lo fue para mi la primera vez y por estar tejida esta experiencia con el proceso completo, a veces olvido lo importante que es esta parte porque sé, que en unas horas la incomodidad se habrá ido. Una vez que vean los cuerpos de las demás, la tremenda diversidad en tamaños, formas, colores y texturas; una vez que hablen sin filtros sobre cómo han aprendido a amar o a odiar sus cuerpos y que escuchen a otras mujeres compartir su viaje en el cuerpo que habitan, se verán reflejadas en sus historias y la desnudez se convertirá en su aliada.



En esta ocasión, algunas compartieron lo difícil que era para ellas permitirse estar desnudas, ser vistas sin barreras de por medio. Descolonizar nuestros cuerpos de los complejos que sin ropa, se vuelven más agudos y limitantes, nos lleva a cuestionar los espacios y propósitos para los cuales la desnudez de las mujeres es aceptada e incluso requerida. Casi siempre es para la objetivización y sexualización de nuestros cuerpos y por eso es tan difícil para algunas personas pensar que realmente nos transformamos cuando compartimos en un grupo de mujeres desnudas. De pronto nuestro cuerpo solo es cuerpo. Sin todos los discursos creados para hacernos sentir distantes y desconocidas en nuestra propia piel.

¿Cómo tener orgasmos cuando nos han dicho que hay tantas cosas que están mal en nuestro cuerpo? El placer depende del cuerpo; el orgasmo se produce en el cuerpo, ese que nos hicieron odiar, transformar, esconder y maltratar. ¡Por supuesto que va a ser difícil para muchas llegar al orgasmo cuando consistentemente nos recuerdan que hay algo malo o insuficiente con el cuerpo que estamos intentando habitar.


Por eso nos desnudamos, observamos nuestras vulvas. Porque habitar nuestros cuerpos no se logra únicamente por la cabeza, con las ideas y la información. Por eso seguimos sintiendo un desfase entre sabernos y realmente sentirnos autónomas, libres y creadoras de placer. Es necesario crear esas rutas en nuestro cuerpo, sentir el poder en el cuerpo, reconocer la capacidad de crear nuestros placeres, sentir la libertad en el orgasmo. También por eso nos masturbamos, no para probar que podemos tener orgasmos y darle check a una casilla más de la dictadura del placer, sino para celebrar que podemos ser y sentirnos a nosotras mismas, con y sin orgasmos.



Es común que en el receso erótico nos pongamos nerviosas ¿qué tal que no tengo un orgasmo? La demanda por probarnos a nosotras mismas y a las expectativas ajenas que sí podemos, que sí sentimos, que sí disfrutamos puede sobrepasarnos. El performance sexual en el que nos han adoctrinado nos sigue hasta cuando nos masturbamos. Nos indican cómo debe sentirse, por dónde debe sentirse, cómo debe verse, cómo debemos movernos, con qué debemos estimularnos, etc…y así, nos seguimos alejando de nosotras mismas para terminar por evaluarnos deficientemente por no haber tenido el orgasmo que “debía.” Con esto, aunque la intención sea tener un orgasmo para liberarnos, nos convertimos en esclavas de la expectativa, haciendo la distancia y desconexión con nuestros cuerpos aún más grande.



Abrazar el placer y el poder liberados de los orgasmos implica escuchar y sentir nuestros cuerpos, incluso cuando no se siente como “debería.” ¿Qué me estoy diciendo a mí misma a través de mi cuerpo con esta sensación, o con esta frustración o con este anhelo? ¿Qué estoy sintiendo, más allá de lo que debería sentir? habitar el silencio y su incomodidad para comenzar a escucharnos a nosotras mismas. A veces me pasa que me resulta difícil tener orgasmos en Bodysex, a solas o en pareja; me sigue pasando, seguirá pasando y eso esta bien. Este Bodysex me costó mucho trabajo y por momentos me exijo a mi misma: “¿por qué no tienes un orgasmo ahorita si tienes tantas ganas de uno!” y pues pasa, pasa que mi cuerpo esta cansado, que me dejo llevar mucho por las expectativas ajenas, que me encuentro en el automático del performance para ser deseada y quito mi atención de mis sensaciones orgásmicas. Pasa porque mi cuerpo está en constante dialogo con mi mundo interior y exterior y a veces están de acuerdo y fluye como el agua, otras no encontramos punto medio y el ruido de la discusión no deja espacio para sentir. Pasa.


Pasa que a veces alguien tiene su primer orgasmo en Bodysex, al mismo tiempo que alguna no pudo llegar y que otra llego varias veces. El propósito al final de todo son las miradas, las palabras, la empatía, la compasión y las risas compartidas; la contemplación de los paisajes creados por los rollos, caídas, celulitis, curvas, huesos, colores y pelos de nuestros cuerpos; el placer de sentirnos nosotras mismas en el espacio más seguro que podemos construir, nuestros cuerpos. Conforme pongamos más atención a estos procesos, el camino de regreso a nuestros orgasmos será menos accidentado, pero es fundamental cambiar poco a poco y en nuestra vida cotidiana el foco que tenemos en el logro y el deber hacia el proceso y el sentir.

Gracias,


Tronka

Katira

Carey

Chiqui

Concha

Mía


El próximo Bodysex se llevará a cabo en la Ciudad de México el próximo año 2022. Si te interesa participar recuerda unirte a la lista para recibir información: https://cutt.ly/pbxRoH6

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