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Llamar vagina a la Vulva es una forma masculinizada y reduccionista de dirigirnos hacia el cuerpo de la mujer. Hacer referencia a la vagina es reducir la sexualidad y el placer de la mujer a una función reproductiva. Si centramos la sexualidad de la mujer en su vagina estamos ignorando un amplia gama de posibilidades y formas de vivir la sexualidad y el placer. 

 

Esta masculinizada porque la práctica mas común y placentera para los hombres heterosexuales es penetrar una vagina, y para muchos es su única práctica sexual. Es por eso que muchas mujeres no tienen orgasmos, porque ni siquiera saben que hay un mundo de sensaciones placenteras en su vulva y ni se diga de esos hombres que las están penetrando, simplemente no ven más allá de la vagina.

Es reduccionista porque solo se considera que es “sexo” cuando el pene esta dentro de la vagina, es decir, el modelo procreativo . No toma en cuenta otras partes del cuerpo, prácticas ni orientaciones, preferencias o identidades sexuales. 

 

Decirle Vagina a la Vulva es ignorar que el clítoris es el órgano principal de placer para la mujer. Es por eso que muchas mujeres encuentran difícil tener un orgasmo cuando tienen sexo en pareja pues termina siendo como si el hombre se masturbara con nuestras vaginas sin estimular el clítoris lo suficiente o en absoluto.

 

Decirle Vulva a la Vulva es visibilizar la capacidad de sentir placer de la mujer. Decir la palabra Vulva es ponerla en el mapa para aquellos que no saben lo que es, para los que creen que es una palabra incómoda o negativa; es desconectar el placer de la mujer y el placer del hombre, asumiendo su independencia y aceptando que ambos son capaces de experimentar placer por sí solos. Es liberar a ambos de la responsabilidad del orgasmo del otro para así abrir camino al autoconocimiento y autoerotismo que lleve a cada quien a un crecimiento individual- sexual que puedan compartir más adelante desde la abundancia.

 

Centralizar la sexualidad de la mujer a su vagina dificulta que ambos puedan vivir una sexualidad plena y placentera. Es difícil para muchas mujeres tener orgasmos únicamente por vía vaginal por lo tanto, una mujer que tiene pocos orgasmos o nunca los experimenta, puede tener menos deseo sexual y ya no va a querer tener sexo tan frecuentemente. 

 

Es ya necesario incluir en nuestro discurso al principal órgano de placer de las mujeres: el Clítoris. Alejarnos del modelo procreativo y resignificar el sexo como un acto placentero donde dos o más personas lo hacen para conocerse, acercarse y disfrutar juntos.