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Soy una mujer que se masturba por placer | BODYSEX

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¿Vas a ir a ese taller? ¡Estás loca!

 

En el 2015 fue mi primer acercamiento con Fabiola, me enteré que había un taller en donde se hablada de orgasmos, masturbación y la autonomía sexual de las mujeres.

Tenía muchas ganas y curiosidad de asistir, porque sentía que ese tema debía saberlo porque así me conocería más a mi misma. Sin embargo no asistí porque ganó mi miedo y posiblemente los prejuicios que tenía en la mente.

 

Creo firmemente que cada persona tiene sus tiempos para todo, según los aprendizajes y experiencias que viven, y creo que en aquel momento no estaba preparada para vivir el taller aunque ganas y curiosidad tenía de sobra.

 

Este año me pareció que ya era momento de vivir la experiencia, porque me encuentro en un momento de mi vida en donde necesito reinventarme, saber qué quiero y a dónde voy; sé que eso no lo voy a lograr con un taller, pero también sé que en ese proceso una parte importante es mi sexualidad y el placer al que me he negado y he estado negada tantas veces.

 

Desde el momento en que decidí inscribirme y mi corazón latía a mil por hora, recuerdo que cuando le estaba escribiendo a Fabiola para confirmar casi no podía escribir de lo nerviosa que estaba.

Le platiqué a dos amigas que asistiría al taller y me dijeron que estaba loca, creo que les hacía un poco de ruido la idea de estar desnuda durante todo el taller sobre todo eso de que me tendría que masturbar junto con las otras mujeres del grupo, porque claro una cosa es hacerlo en la intimidad o con la pareja y otra hacerlo con mujeres desconocidas.

 

Por fin llegó el día y lo más lógico es que estuviera muy nerviosa, pero lo cierto es que no, no había nervios solamente mucha emoción. Llegué al lugar indicado y fue entonces, mientras subía las escaleras, que los nervios llegaron y por un momento pensé “¿en qué estaba pensando cuando decidí hacer esto?” inmediatamente la respuesta fue: en mí; justo en ese momento abrieron la puerta del departamento donde ya estaba todo preparado para iniciar.

 

 

Soy una mujer que disfruta su cuerpo desnudo, me encanta estar así, sin embargo en ese momento no estaba muy segura de mi reacción al estar con más mujeres igual de desnudas que yo; Fabiola estaba como si nada y había otra chica que también se veía muy cómoda, yo elegí mi lugar e inmediatamente me senté con la intención de no tener que moverme ni al baño ni a ningún lugar.

 

Mi mayor temor era mostrar mi cuerpo con las lonjitas que tengo, mis várices, las cicatrices de mis operaciones de vesícula y apéndice, y pensaba: si las demás mujeres que vienen son delgadas y tienen cuerpos estilizados ¿cómo voy a estar yo tan campante con mis muchos kilos de más? Total que las demás fueron llegando y haciendo exactamente lo mismo que yo hice, acomodarse en su lugar y no moverse mucho.

 

Por fin Fabiola dio inicio al taller y poco a poco se me fue quitando la pena y el miedo de estar ahí, en sus palabras fui reconociendo muchas de las cosas que quería trabajar en mí. Al escuchar a las demás mujeres contar por qué estaban ahí y qué es lo que esperaban del taller confirmé que no era la única en busca de respuestas, que no era la única que no sabía para dónde ir en algún aspecto de su vida, a todas las mujeres que estábamos en ese círculo nos unía la convicción de querer disfrutarnos, amarnos a nosotras mismas y la prueba estaba en que habíamos superado el miedo, la pena y los prejuicios que teníamos y estábamos ahí juntas, desnudas, vulnerables pero al mismo tiempo muy seguras de nosotras.

 

Fue en el momento del descanso cuando todas nos juntamos haciendo un círculo más pequeño y empezamos a hablar libremente de muchos temas, la verdad es que no recuerdo exactamente cuáles eran, lo que sí recuerdo es que fue un momento donde nos sentimos libres y olvidamos la pena de estar desnudas, nos veíamos a los ojos y parecía como si nos conociéramos de mucho tiempo, era un grupo de amigas que se reunían para charlar de ellas mismas; ese fue el momento en que nos unimos y nos volvimos cómplices de una experiencia maravillosa que apenas iba empezando.

 

Después vendría uno de los momentos al que le tenía un poco de miedo: observar nuestras vulvas…aunque la verdad ya me sentía más en confianza pero no dejaba de darme un poco de miedo que todas estuvieran observándome o más bien observándola.

 

Fui la tercera en pasar y estaba muy asustada porque las dos hermosas vulvas que me antecedían no eran para nada como la mía jeje. Al momento de mostrarles a Paz (como la nombraría más tarde) escuché por parte de todas un “wooow” gracias a mi clítoris que al parecer les agradó por su tamaño jajaja y ahí acabó el miedo y la pena; tener a Fabiola a mi lado izquierdo y sentir que me protegía la verdad es que fue una gran ayuda.

 

Fue un momento muy sanador porque ella me hizo ver que la vida sexual no empieza con la primera relación sexual, desde que nacemos somos seres sexuales y el estar con alguien no determina el inicio de esa etapa de mi vida, contrario a lo que yo pensaba y por ende tenía muchas culpas y enojo hacía mi persona.

 

No he sabido cuidar a Paz y a veces no he pensado en ella a la hora de tomar ciertas decisiones lo cual me ha llevado a lastimarme y lastimarla; pero en ese momento entendí que todo estaba bien y que era buen momento para empezar a hacerlo, el pedirle perdón fue algo que realmente me sacudió por dentro, esas lágrimas que derramé me hicieron sentir menos culpable, menos mala mujer.

 

 

La cara de mis compañeras era de apoyo, de protección, fue un momento en donde no me sentí sola y sabia que todas ellas entendían mis palabras y mi llanto; supe que su silencio era sinónimo de apapacho; y el momento al que tanto miedo le tenía se convirtió en uno de los más hermosos de mi vida, que por más que explique no es posible comprender si no se ha vivido.

 

Acabamos el día muy contentas y ya con un ambiente diferente al que había cuando llegamos, todas nos despedimos con un beso y un abrazo, lo cual era la confirmación de que ya no éramos ese grupo de mujeres desconocidas, porque habíamos compartido cosas  muy íntimas que quizá algunas no nos atrevíamos a decirnos ni a nosotras mismas.

 

El domingo llegamos muy relajadas, sin problema nos quitamos la ropa y ya nos paseábamos por el departamento sin ninguna pena, ya no estábamos vulnerables porque habíamos formado un grupo de mujeres que se apoyaban y se aceptaban.

 

Ese día del taller estaba destinado para hablar del tema de la masturbación y orgasmos…otro de mis temores. Uno de los temas que me había llevado a decidirme ir al taller eran mis orgasmos inexistentes, llevaba varios años tratando de tener uno, porque no sabía lo que era, jamás había logrado llegar al climax y claro mi mente pensaba mil cosas, desde que algo en mi salud andaba mal hasta que no funcionaba en el sexo.

Seguramente muchas mujeres han pensado lo mismo o hasta más cosas, pero es que yo con las amigas que he tocado el tema, me dicen que ellas sí los tienen y no faltó la que me dijo que ella tenía hasta 3 en una cogida (válgame la expresión jaja) entonces claro, eso me ayudaba muchísimo con lo que yo pasaba…

 

No sabía qué esperar de ese día, no sabía si Fabiola nos iba a dar instructivo jaja, a poner tutoriales en Youtube de cómo masturbarnos (mismos que probablemente yo ya habría visto en su mayoría) o si nos iba a ir diciendo una por una cómo hacerlo.

Y otra vez el miedo de que yo no pudiera tener un orgasmo y peor aún, que las demás lo tuvieran y yo fuera la única que no, y si Fabiola preguntaba si lo habíamos tenido, yo le mentía y decía que sí que había sido magnífico o me atrevía a decir frente a mis compañeras orgásmicas que no lo había tenido.

 

Cuando llegó el momento de poner en práctica las técnicas mostradas, entendí que lo importante era que yo disfrutara, que me divirtiera y si llegaba el orgasmo qué bien y si no pues a seguir practicando.

Para mi sorpresa, después de un rato de estarme masturbando con un vibrador maravilloso, empecé a sentir esa sensación que antes ya había tenido pero que por miedo no dejaba fluir, entre gemidos y algunas risas de mis compañeras dejé que fluyera todo lo que sentía, no me dio miedo seguir adelante, sabía que tenía que permitir a mi cuerpo sentir, para mi sorpresa pude experimentar un orgasmo maravilloso, que no, no me hizo gritar, ni revolcarme de placer, ni ver estrellas, ni sentir que me moría jajaja como nos lo hacen creer. Pero justo ese es el problema, que nos llenamos de expectativas la cabeza y no dejamos que todo fluya, no sé cómo describir lo que sentí, pero fue un momento que me llenó de alegría, de paz, de felicidad y como no podía ser de otra forma en mí jejeje empecé a llorar pero esta vez era un llanto de emoción, fue como si me hubiera encontrado a mi misma en el camino y  me diera un abrazo, fue un momento en que me sentí a amada, en donde no importaba nada más que yo, lo que sentí no fue un orgasmo, fue un despertar.

 

 

 

Bodysex fue una experiencia que me ayudó a entender muchas cosas, que me dio respuesta de otras tantas pero que también me hizo que me replanteara ideas, me surgieron nuevas preguntas y me hizo querer compartir con más mujeres parte de lo que aprendí.

Todas las mujeres deberían vivirlo, porque es necesario saber que somos capaces de hacernos cargo de nosotras mismas, aparte de las mil cosas que atendemos a diario, debemos saber que masturbarnos no es algo malo o que no debemos hacer como a muchas de nosotras nos han hecho pensar, tampoco que debemos hacerlo para conocernos y saber decirle a nuestras parejas qué y cómo nos gusta, mucho menos que eso solo lo hacen las mujeres que no tienen pareja, o lo que alguna vez escuché: yo no necesito eso porque mi pareja me complace; debemos hacerlo para nosotras, para decirnos a nosotras mismas lo que nos gusta y poder disfrutar de nuestro cuerpo y de nuestros orgasmos.

 

Hay que hablar más del tema, hemos estado miles de años reprimidas y escondiendo nuestro placer, pensando primero en los demás antes que en nosotras y creo que no es justo que a las siguientes generaciones les dejemos lo mismo.

Yo no quiero que mi sobrina tenga los mismos miedos que tengo yo, no quiero que llegue a los 36 años sin saber disfrutar de su cuerpo, que piense que algo falla en ella porque no es capaz de sentir un orgasmo.

 

No es que con un fin de semana mi vida esté resuelta, pero ese fue el comienzo de un camino que sé debo seguir ahora siendo dueña de mi cuerpo y de mis emociones, y sé que hay mujeres que caminan a mi lado buscando exactamente lo mismo que yo.

 

Han pasado casi tres meses del aquel fin de semana, y aunque han sido pocos, algunos cambios he hecho en mi forma de pensar y de ver las cosas, definitivamente quiero seguir en el camino de la autonomía sexual, del autoconocimiento y de los orgasmos, que ahora que ya sé que soy perfectamente capaz de tenerlos no pienso parar de masturbarme jamás en mi vida.

 

Gracias Fabiola por tener el valor de ser guía para más mujeres, de hablar de lo que muchos y muchas callan; gracias por enseñarme a disfrutar y por compartir momentos como los vividos en Bodysex. Sin duda seguiré en este camino a tu lado si tú me lo permites y con otras tantas mujeres que cada día se entregan al placer de ser ellas mismas.

 

Ahora sé que mis amigas tenían razón, estoy loca por ir a ese taller; lo reconozco soy loca y valiente, soy una mujer que no se conforma con lo que tiene, siempre quiere más y busca cómo obtenerlo. Soy una mujer que no está dispuesta a sacrificarse por placer, soy una mujer que se disfruta, soy una mujer que compra vibradores (y me encanta), y sí, soy una mujer que se masturba por placer.

 

 

El siguiente Bodysex se llevará a cabo el 2 y 3 de Noviembre 2019 en la Ciudad de México. Si quieres participar envíame correo a fa.trejop@gmail.com 

Mis redes: 

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Twitter: @drafabilatrejo