El placer debe iniciar por el cuerpo y los orgasmos autónomos son la vía.

Una de las cosas que más me gustan de facilitar Bodysex es la oportunidad de ver de cerca el proceso de transformación de las mujeres que asisten. Desde el momento en que cruzan la puerta y se desnudan, hasta el siguiente día que se vuelven a vestir y se despiden, sus miradas, sus sonrisas y la forma de mover sus cuerpos se transforma por completo.

Este grupo en particular me recordó tanto a mi misma cuando comencé este camino, en sus risas nerviosas mientras se desnudaban me veía hace 7 años llegando al departamento de Betty consciente de que estaba por vivir una experiencia única y sin embargo, sin entender la magnitud del impacto que Bodysex tendría en mi vida.

Sin importar el punto en el que nos encontremos en el camino de la autoconciencia y el placer sexual Bodysex nos sacude. Pueden ser mujeres que apenas inician la búsqueda de sí mismas, tratando de entender sus orgasmos y deseos para disfrutar de la masturbación, o mujeres que tienen ya una relación positiva con su cuerpo, sus vulvas y sus orgasmos y que se masturban frecuentemente, pero al final de cuentas todas sanamos.

Me encanta ver esta transformación, ver a cada una de ellas entregarse al placer y siendo incuestionablemente ellas. En Bodysex, no queda más que ser una misma, ya sin las mascaras y escudos que nos da la ropa, podemos permitirnos fluir en la experiencia. Si ya hemos llegado tan lejos ¿Qué más queda que soltar? Soltarlo todo, las tensiones, las dudas, los dolores. Soltar para permitirnos abrazar el placer.

En esta ocasión Bodysex me recordó lo fácil que es olvidarnos de nosotras mismas, entre el trabajo, la pareja, la escuela, las demandas sociales, y las responsabilidades, muchas veces lo que queda al final de la lista son nuestros cuerpos y nuestro placer. Tener dificultad para llegar al orgasmo no es normal, es un reflejo de cuán olvidado esta nuestro cuerpo y cuán alejado esta el placer de nuestras vidas. Retomarnos, reapropiarnos y reconstruirnos debe iniciar por el cuerpo, y los orgasmos autónomos son la vía.

El receso erótico fue la parte más reveladora para mi en esta ocasión. Veníamos de todo un fin de semana de hablar de nuestros cuerpos y nuestros orgasmos, de observar nuestras vulvas para reconectar con ellas y apreciar la belleza de su diversidad y de aprender las vastas formas de masturbarnos y disfrutar nuestros cuerpos; sin embargo, al ponerlo en práctica, todos los bloqueos, mandatos sociales, temores, culpas y vergüenzas retomaron su lugar en nuestros cuerpos. El cuerpo tiene memoria. No basta con hablar, reflexionar y ser críticas, aunque es indispensable. El placer se vive en el cuerpo y es desde el cuerpo que tiene que reconstruirse. Fue hasta que decidimos acallar las voces que nos mantienen en guerra con nuestro cuerpo con cada respiración y cada caricia a nuestras vulvas que pudimos escucharnos y dejarnos fluir en el placer y entonces sí, llegaron los orgasmos.